Se les llama “jinka” a las plantas evolucionadas que cazan seres humanos. Kayano y Kingo no están unidos por lazos de sangre, pero han estado juntos desde niños y viven furtivamente en un Tokio asediado por estas plantas, anhelando una familia. Es entonces cuando el Kasoutai, las fuerzas encargadas de
Kayano, convertida en jinka, se sale de control y se introduce en el cuerpo de Kingo con intención de protegerlo. Él experimenta una profunda desesperación tras perderla, pero Makino, investigador del Kasotai, le dice que su hermana vive en su interior y que tal vez hay una manera de